El militar podría haber sido el objetivo de la explosión del coche bomba en la plaza de Sassine, en el barrio cristiano de Ashrafiyeh, en uno de los mayores atentados en la ciudad en años. Fachadas de edificios con metralla, un gran cráter en el suelo y autos destrozados eran el panorama en el lugar.
Al Hassan conducía la inteligencia de la Policía y tenía una posición próxima al Movimiento del Futuro (MF), del ex primer ministro libanés, Saad Hariri, que se opone a la coalición de gobierno libanés, dominada por la organización chiíta Hezbollah, aliada de Siria. En la zona están también las oficinas del movimiento 14 de marzo, contrario al Gobierno deBashar al Assad, sobre el que pesan las sospechas del ataque pese a sus inmediatas desmentidas.
"La explosión es un mensaje del régimen sirio, que se está desmoronando. Quiere hundir en el miedo y el horror a los libaneses", dijo el diputado Nihad al Mashnuk, del MF. El ministro sirio de Información, Omran al Soabi, calificó al ataque como "un acto cobarde de terrorismo".
Bombas prohibidas
Los insurgentes sirios denunciaron ayer que la aviación de Al Assad lanzó prohibidas bombas de racimo contra sus milicianos y mostró restos de estos artefactos con letras en cirílico (lo que hace presumir que son armas rusas), casi al mismo tiempo en que llegó a Damasco el mediador de la Liga Árabe y de la ONU,Lakhdar Brahimi, para tratar de negociar una tregua religiosa para fin de mes.
Los rebeldes disponen de más y mejor armamento, lo cual llevó a la Fuerza Aérea siria a usar señuelos para evitar los ataques de los misiles teledirigidos en sus helicópteros y aviones de combate.
Ayer, la Unión Europea expresó su respaldo a Turquía en el conflicto con Siria, tras la caída de explosivos sirios en su territorio, y llamó a "todas las partes" a evitar una escalada en la crisis. (AFP-DPA)